Hay un camión blanco que circula por el Condado recogiendo niños menores de 12 años a los que sus padres ya no quieren. No es porque se comporten mal o tengan alguna enfermedad, simplemente ya no quieren cuidarlos. Una llamada de teléfono a la autoridad competente y se los llevan sin hacer preguntas.
También capturan niños que deambulan sin la tarjeta A. Y gatos y perros abandonados.
A todos los llevan a un lugar en el que, supuestamente, permanecen 30 días a la espera de que los reclamen o los adopten; pasado ese tiempo, "les sacan el aire de los pulmones".
Walter (14 años) ve el camión blanco y se esconde pensando que van a por él. Una vez en casa, su madre le vuelve a decir que ya es una persona, que ya ha cumplido los 12 años que se requieren para tener alma.
Walter quiere destruir el camión y el lugar en el que encierran a los niños que todavía son prepersonas; pero él también es un niño y poco puede hacer.
Este relato de Philip K. Dick lo encontré sin buscarlo hace unos días. Podríamos creer que, en un futuro, suceda lo que cuenta el autor. Tal y como va la sociedad actual, perdiendo valores, no demostrando afecto ni emociones, me creería que las prepersonas llegarán a ser una realidad. Lo siento por los jóvenes de hoy en día (2026) que lo veáis y no podáis hacer nada, como Walter.
Foto: Pixabay

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