Emma
era una 'influencer' en su época: creadora de contenido, manipuladora de
información, planificadora de bodas y otros eventos, la perfecta
anfitriona.
Tenía
a su alcance los medios necesarios para desarrollar esa profesión: Era
rica, guapa, elegante, con buen gusto, inteligente y bien considerada
por las amistades que agradecían sus invitaciones para tomar el té,
cenar o participar en juegos y conversaciones animadas en su espléndida
mansión.
De
Jane Austen había leído hace muchos años Sentido y Sensibilidad, además
de Orgullo y prejuicio, las 2 novelas que prácticamente todo el mundo
lee, especialmente si se estudia por la rama de Letras, además de Persuasion (en inglés); el resto quedó
olvidado hasta que, hace unos días, se me ocurrió hacer
una búsqueda de escritores clásicos en la plataforma de eBiblio Asturias
y encontré Emma.
De
haberla leído hace unos veinte años, mis comentarios serían bien
distintos. Más profundos, quizás.
En el presente, y ya que supongo
que habrá miles de blogs en los que encontrar un estudio más extenso al
respecto de personajes, estilo literario, sociedad, etc., voy a anotar
alguna que otra cosa básica para rememorar en el futuro.
No
me identifico con ninguno de los estereotipos femeninos que aparecen en
la obra. Aunque he de reconocer que sí he conocido mujeres muy
similares a las que la protagonizan, incluida Emma. Esto no me ha
impedido disfrutar de la lectura, como simple observadora.
Según
el capítulo, Emma me cae más o menos mal. Es pedante, pretenciosa,
egocéntrica, sabelotodo, consentida, con un punto de humildad que solo
manifiesta en soledad, en sus pensamientos. Cierto que lo es tanto por
carácter de nacimiento como por recibir constantemente alabanzas de
todas las personas que la rodean, por amor, interés, ignorancia,
sentimiento de inferioridad. Solo George Knightley, el hermano de su
cuñado, se atreve a reprenderla y ella no se lo toma muy bien que
digamos.
El
lenguaje es muy diferente al simple, minimalista, y un tanto vacío que
utilizan las actuales escritoras (especialmente las 'milenials') pues es
claramente literario, dramático, rebuscado, intencionadamente novelesco
y culto. Después de leer varias novelas de escritoras nacidas a finales
del siglo XX, es de agradecer disfrutar de tanta floritura.
En
resumidas cuentas, es reconfortante leer de tanto en cuanto una obra
clásica que daría para comentar largo y tendido (si tuviera con quién)
sobre sus diferentes personajes y de la sociedad inglesa del siglo XIX
que, en mi opinión, aún hoy en día tiene muchas semejanzas en lo que
respecta a diferencias entre clases sociales, no solo en ese país,
también en el resto. Poco cambia, lector, la humanidad.
Título: Emma
Autora: Jane Austen (Steventon, Reino Unido. 1775-1817)
1815
Traducción: Sergio Pitol
Editorial Alba
Páginas 608
Si
Jane Austen levantara la cabeza, se reiría de todas esas chicas que,
posiblemente sin saber siquiera quién era esta afamada escritora inglesa,
creen haber inventado la profesión de 'Influencer'.