Descubierto por casualidad en Amazon Reading, me animé a leerlo por si me podía aportar algo nuevo y, sin ninguna dura, puedo decir que no.
Pensaba que se trataría exclusivamente el tema nutricional con recomendaciones de alimentos antiinflamatorios y me encontré que también se achaca el problema de la inflamación intestinal a otros asuntos como la falta de ejercicio, el sentirse bien con uno mismo, el estrés, el mal dormir y todas esas cosas que nos preocupan y nos impiden desconectar.
Realmente puede tener razón, porque sentirse bien físicamente es más que comer de forma correcta y con alimentos de calidad.
Hasta aquí encontramos ya una lectura de nutrición y crecimiento personal con recomendaciones de todo tipo.
Entre uno y otro tema, algo de autobiografía, algo de casos de otras personas y una obsesión por el glucómetro sin decir en ningún momento que es diabética. Como hija de padre diabético obsesionado con medir la glucosa 20 veces al día y alterándose cada vez que veía niveles superiores a 100, no quiero saber nada de este aparato salvo que, en un futuro, yo también sea diabética. En ese caso, lo mediría las veces justas recomendadas por el médico. Esto es algo que me llamó mucho la atención en la autora, además de sus continuas recomendaciones para hacer analíticas de todo tipo. ¡Como si fuera tan fácil! En el Centro de Salud, salvo la típica analítica anual, cuando pides analizar vitaminas y minerales, a mí, en concreto, me han dicho siempre que es un servicio muy caro y que no me lo hacen salvo que un especialista de alguna dolencia crónica lo pida. Como no me quieren reconocer nada crónico de lo que tengo, pues me quedo sin analíticas. Y, por supuesto, hacerlas en clínicas privadas es algo que económicamente ni yo ni miles de personas nos lo podremos permitir.
Hay otro detalle que me llamó la atención en lo que se refiere a que pide disculpas de parte de los nutricionistas que hasta la fecha nos han vendido que lo más saludable es hacer 5 comidas al día. Resulta que, según ella, en la actualidad y tras muchos estudios, lo mejor es no comer durante, al menos, 12, 14, 16 horas y alimentarse el resto. ¿Cómo?, pues la respuesta no me ha quedado clara; no sé si comer cuando me apetezca varias veces o hacer 3 comidas al día...
Insiste bastante en el ayuno intermitente, dieta vegetariana con mínimo de carne, pescado y lácteos de vaca (sí de cabra y oveja), hacer ejercicio por la mañana sin comer antes, y más cosas que ella ha puesto en práctica después de llevar una vida ajetreada, con falta de sueño, estrés y que le ha venido bien; aunque ni al final del libro la he sentido muy centrada.
En las últimas páginas, hay unas recetas de una amiga. He tomado nota de 4, por los ingredientes que coincide tengo en casa. El resto, a mí no me sirven porque hay alimentos que no me sientan bien y no los digiero correctamente.
En lo que respecta al tema del gluten, hace algunos comentarios breves y una recomendación a incluir el gluten lo menos posible en la dieta. Esto es un problema para celiacos, con sensibilidad al gluten no celiaca y alérgicos al trigo porque, cuando una persona reduce la ingesta de gluten por moda o porque cree que se sentirá mejor, como ellos no tienen problema con la contaminación cruzada, pues en hostelería no nos toman en serio. Hay una pregunta que suelen hacer los camareros y es si somos poco o muy celiacos... He leído en muchos perfiles de las redes sociales lo molesto que resulta que no entiendan que una simple miga de pan de trigo y otros cereales con gluten, nos enferma.
No suelo no recomendar un libro que a mí no me ha resultado especialmente útil porque puede que yo haya leído mucho del tema y otras personas no. Por eso, si tienes la posibilidad de acceder a Amazon Reading o lo encuentras en alguna biblioteca pública, y tienes ganas de leerlo con calma sabiendo que hay partes técnicas sobre nutrición poco aclaratorias para los profanos, pues vale.








