Todos mis bolsos y mochilas son negros, azules o
verdes. Hay algunos de verano con otros colores, pero por eso son de verano y
no cuentan. Y hay uno marrón que es muy especial. Algún día contaré su
historia.
He de decir que nunca me gustó llevar bolso, de
ningún tipo. La vida te va obligando a hacer o utilizar cosas que nunca
pensaste que necesitarías llevar, de forma voluntaria o por imposición de
trabajo.
Y ahí me vi yo, con bolso y maletín de
documentos, con bolso y merendola, con mochila cuando llevaba un libro grande
para leer en el tren de camino y vuelta del trabajo.
Ahora, es inevitable
llevar bolsos debido al tamaño de móvil, al gel hidroalcohólico, botellín de
agua, los pañuelos, algo para picar sin gluten por si tomo un té y no me pueden
ofrecer nada en la cafetería, y mil cosas que hace años no necesitaba y se han
ido haciendo imprescindibles.
Este bolso acolchado de Jo&Mr.Joe que me
hizo salir de mi zona de confort por el color, no fue buscado. Lo vi al pasar cuando
iba camino de otra sección. En realidad, me paré a mirar el otro, el de color
berenjena, para un regalo que tengo que hacer en unas semanas. Pensé que le
gustaría. Además, estaba con descuento, así que ventaja para mi cartera.
Pues eso, que vi el otro y este estaba a su lado.
Lo miré durante unos minutos. Lo llevé bajo la luz para comprobar el color.
Seguía sin ser mi favorito, pero sí que pensé que podría combinar con todo.
Tamaño
adecuado para mi gusto. Bolso de mano y
con posibilidad de colgar. Un color que va bien con todos mis plumis y,
en primavera, con la cazadora vaquera, en resumen, un bolso
atemporal y a mitad de precio, lo que quiere decir que por el precio del
que
iba a regalar, he llevado dos.
Pues ya está en mi armario guardado en su bonita
bolsa protectora. Es lo que tienen algunas marcas, que quieren marcar la
diferencia y te ofrecen cosas extra que otras no tienen.