He de reconocer que leí La librería del señor Livingstone influenciada por varias chicas de 30. No es que no me gustara, pero, vamos, que tampoco es que me entusiasmara mucho.
Los personajes no son sobresalientes por mucho que se intente mostrar como especiales, extravagantes, y eso. Me parecen bastante planos y previsibles en su actuación.
El trasfondo, bueno, es bastante típico. Chica española en Londres se queda sin trabajo y tiene que decidir si seguir intentándolo o volver a España. Surgen cosas y, gracias a su encanto y nuevos contactos, encuentra el trabajo de sus sueños. Un poco de romance. Un poco de intriga, no mucha. Y ya está. A veces me doy cuenta de que ya he leído demasiados libros y me cuesta apreciar lo que adoran las personas que tienen la mitad de mi edad y, también, experiencia lectora.
No fue tiempo perdido, fue tiempo invertido. Tengo que seleccionar mejor las tramas de las novelas de que leo y, por supuesto, dejar de dejarme influenciar por los demás. Casi prefiero leer los antiguos que tengo pendientes que las nuevas creaciones, en serio.
Hay más novelas de la misma autora que podría leer tanto en eBiblio como en Amazon Prime, pero no lo voy a hacer porque, en mayor o menor medida, son románticas, 'feel good', ligeras, y no es lo que más me apetece para emplear las pocas horas que me quedan de vida.

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