No sé si quiero ser de los Eloi o de los Morlock o ninguno de ellos.
La máquina del tiempo es una de esas novelas de ciencia ficción que muchos dicen haber leído. Bueno, yo la leí allá por la época universitaria y se quedó tan diluida entre muchas otras lecturas del mismo género, fantasía y más estilos literarios.
Hace unos meses, la encontré en la plataforma eBiblio Asturias, la volví a leer y, sinceramente, me gustó al principio, me gustó el primer viaje, pero luego, ya, ese desvarío de querer saber más y más lejos como sería la Tierra, la sociedad, los humanos, etc., pues como que me cansó un poco.
Admito que el ser humano es cotilla por naturaleza, o algo así, y que si tiene posibilidades de saber, va a intentarlo por todos los medios a su alcance. Pero, vamos, que si yo fuera él, no hubiera seguido indagando porque terminaría en una locura mental insalvable y a ver cómo podría volver a vivir en mi época actual o en la suya, sabiendo el desastre que se avecina, aunque sea a cientos de miles de años. Y sin poder hacer nada porque nadie me creería y nadie, absolutamente nadie, haría nada por evitarlo.
Como en muchas otras obras escritas hace tanto tiempo, se mantiene la división de las sociedades en clases sociales. Aquí una se come a la otra, literalmente, pero, vamos que es casi lo mismo que sucede en la actualidad: en lugar de caníbales de carne, son caníbales de cerebros en cuanto a pensamiento, ideas, comportamiento, etc.
La primera gran historia de viajes en el tiempo y una de las grandes novelas de ciencia ficción de todas las épocas. Una especulación arriesgada y sumamente aguda no sólo en lo científico, sino, y especialmente, en lo social y lo político.
El Crononauta de Wells recorrerá distintos momentos de nuestro futuro para acabar en una remota y aparentemente utópica sociedad en la que la humanidad se ha dividido en dos especies tan antagónicas como dependientes la una de la otra: los apacibles Elois y los siniestros Morlocks. La evolución social que prefigura ese escenario sigue siendo, más de cien años después de su publicación, uno de los momentos más brillantes y estremecedores de la ciencia ficción de todos los tiempos.
Y como complemento perfecto a la novela, Félix J. Palma (El mapa del tiempo, El mapa del cielo, El mapa del caos) realiza un interesante repaso al proceso creativo de Wells, la intencionalidad, a menudo política, de su obra y el eco que la novela alcanzó en su tiempo.
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