25/11/2025

Virginia tiene una habitación para ella sola

Tal vez he tardado mucho en leer Una habitación propia, de Virginia Woolf. Tanto, que en lugar de meterme en polémica política y/o social comentando si estoy o no de acuerdo, en todo, en nada o en parte con lo que escribe en su ensayo, y ya que he encontrado menciones a gatos, pues voy directa a ello y que cada "una o uno" lea su obra y lo analice según le apetezca.

 

A "las y los" jóvenes les recomiendo que no se dejen influir por opiniones externas, comentarios de "otras mujeres u otros hombres" que dicen haberlo leído y te contarán su interpretación. Que sea siempre tu valoración la que prevalezca, porque eso es lo que Virginia Woolf pretende con sus palabras: que pienses por ti misma/o.

Vamos entonces a lo nuestro, que son los gatos.

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Primera mención:

..."Si por suerte hubiera habido un cenicero a mano, si a falta de él uno no hubiera tenido que echar la ceniza por la ventana, sin duda no hubiera visto un gato sin cola. La visión de aquel animal abrupto y truncado cruzando suavemente el patio con su andar acolchado, cambió para mí, por una carambola de la inteligencia subconsciente, la luz emocional. Era como si alguien hubiera dejado caer una sombra. Quizás el excelente vino del Rin está aflojando su presa. Lo cierto es que, viendo al gato detenerse en medio del césped como si también él se interrogara sobre el universo, me pareció que faltaba algo, que algo era diferente. Pero, ¿qué faltaba?, ¿qué era lo que era diferente?, me pregunté a mí misma.

.... Me eché a reír y tuve que explicar mi risa señalando el gato, que efectivamente tenía un aire un poco absurdo, pobre bicho, sin cola, en medio del césped. ¿Había nacido así o habría perdido su cola en un accidente? El gato sin cola, aunque dicen que hay algunos en la isla de Man, es un animal más raro de lo que suele creerse. Es un animal extraño, más pintoresco que hermoso. Es curioso lo que lo cambia a uno una cola."

Segunda mención:

... "Le dijo a una señora que le pidió información, que los gatos, en realidad, no van al paraíso, aunque tienen, añadió, almas de cuarta clase. ¡Cuántas cavilaciones le ahorraban a uno estos ancianos caballeros! ¡Cómo retrocedían, al acercarse ellos, las fronteras de la ignorancia! Los gatos no van al cielo. Las mujeres no pueden escribir las obras de Shakespeare."

 

Cuando escribía la entrada en julio de 2020, tenía la intención de analizar estos dos párrafos en el blog literario gatuno de mi gata Rassel, desde mi punto de vista, por supuesto. Pero, de vuelta, tras unos días de reflexión, pensé: ¿Para qué? ¿Quién se va interesar por lo que yo piense al respecto de estas menciones de gatos en un libro tan "profundo" y bien considerado de una escritora consolidada?

Efectivamente, nadie en absoluto. Si alguien quiere debatirlo, puede dejar un comentario en este blog o en el de gata Rassel. 

  

Título: Una habitación propia

Autora: Virginia Woolf

Edición digital 2016

Greenbooks Editore

 

Nota.- Recientemente (2025), compré Una habitación propia en una edición muy femenina, en color y con flores, con la intención de volver a leerlo, quizás, con más clama y no con las negativas emociones que nos rodeaban en 2020. 

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