Hace algún tiempo vi los libros de Enola Holmes, escritos por Nancy Springer, y anoté estos en concreto: El caso del marqués desaparecido y El caso de los extraños ramos de flores, ya que en sus portadas aparecen gatos.
Los fui dejando pasar porque había otros libros que me interesaba más leer.
Mientras esperaba para acercarme a buscarlos a las bibliotecas municipales, se hicieron 2 películas que ya he visto.
Cuando terminé de ver la segunda entrega, se me ocurrió mirar si tenían alguna novela de la saga en eBiblio Asturias y encontré Enola Holmes y el carruaje negro, con una portada diferente a las que conocía. No me importó porque lo que quería era saber cuánto de la Enola Holmes literaria había en el personaje de cine: ¡Apenas nada!
La Enola literaria es una adolescente rica que no lo oculta, coqueta, a la que le gusta ir a la última moda y sigue las reglas de la buena sociedad londinense. Vive sola, pero en un Club para mujeres profesionales en el que hay criadas. Quiere ser independiente, aunque reconoce que en la época en la que la han creado como personaje, es muy difícil para una joven hacer ciertas cosas sola sin ayuda o compañía de un varón o de una mujer adulta. De esto último sí que vamos a encontrar algo en las películas. En cierto modo, la Enola cinematográfica roza más la apariencia de heroína fantástica, tipo cómic, que la literaria.
La novela no está mal. Es entretenida, divertida, intrigante, sin salirse del estilo y estereotipos de las novelas de detectives inglesas.
¿Con qué Enola me quedo? Por supuesto con la literaria. Si bien piensa que las mujeres pueden hacerlo todo por sí mismas (no olvidemos que la madre de Enola y ella también, se definen como sufragistas), reconoce que la ayuda de su hermano Sherlock, del Doctor Watson y de Tewkesbury, con indispensables en su vida, tanto laboral como personal.
Me apena pensar que las adolescentes que después de ver las películas se animen a leer los libros de Nancy Springer, vean tantas diferencias en Enola ya que las películas son una adaptación demasiado libre que la aleja, con mucho, de la jovencita creada por la escritora.
El mensaje "feminista" de las películas está sobrepasado. El de la novela es más adecuado para aquella época y debería serlo también para la actual: Todos juntos, hombres y mujeres, lograríamos un mundo mejor.
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