04/12/2025

Acebo, recuerdos de la infancia

Este acebo es un árbol que lleva años plantado en una pequeñísima plaza con 2 bancos (es más un hueco entre dos edificios) en una calle de Gijón por la que paso algunas veces cuando salgo a caminar.

Cada año, por estas fechas, le hacía una foto y la subía a Instagram. Y allí moría. Este año, ya que he dejado de darle importancia a esa red social, he decidido que lo importante es que viva en el blog. Igual, si no me olvido, el próximo diciembre de 2026 le hago otra foto y venga aquí a ponerla, y así año tras año hasta que, o bien el acebo muera o lo haga yo. 

acebo-recuerdos-infancia

¿Sabes cuál es mi primer recuerdo del acebo? Ahora es una especie protegida, pero cuando era niña, no. A primeros de diciembre, mi padre se iba a un bosque cercano a buscar un árbol, no muy grande, y luego lo adornábamos. No teníamos dinero para comprar adornos de esos caros que ves en las películas que pasan de padres a hijos y van ganando valor, que los guardan en cajas especiales envueltos en papel de seda y entre algodón. Los nuestros eran bolas de las baratas que iban perdiendo la pintura y el brillo año tras año debido a su baja calidad. Igual que el espumillón. Solo teníamos 4 tiras de estos colores: rojo, verde, plateado y dorado.

Recuerdo una ocasión, en el cole, que nos enseñaron a hacer adornos navideños con las cáscaras de las nueces. Se rompían con cuidado para poder pegar las dos mitades metiéndoles un hilo en medio para colgarlas del árbol. Luego, se pintaban con purpurina. Pero de nuevo la escasez de dinero me impidió comprar la pintura; así que, las dejé al natural. Solo fue un año. Me parecía de lo más triste colgar unas cáscaras de nuez que no parecían navideñas para nada.

Años más tarde, mis padres compraron un árbol de plástico con bolitas rojas de plástico que se plegaba una vez terminadas las fiestas. Los adornos eran los mismos, más bien, los restos de aquellos que colgaron de un acebo real. 

Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que no solo es falta de dinero, también de imaginación creativa. Desde que apareció Pinterest, he visto infinidad de tutoriales e ideas para hacer adornos en casa con materiales sencillos y que son una preciosidad. Justo ahora, que ya no tengo ningún interés en adornar la casa y menos desde que vivo con gata Rassel (ya sabes lo que pasa con los gatos y los árboles de Navidad y sus brillantes adornos)

En fin, dicen que todo vuelve. Tal vez, dentro de un tiempo, regrese mi espíritu navideño y me apetezca comprar un árbol de plástico que imite al acebo y decorarlo. Este diciembre de 2025 no es el indicado.

 

Texto y foto: Etel García 

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